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“LOS HOMO SABIOS” (¿GLOBALIZADOS O SEGMENTADOS?)

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LOS HOMO SABIOS (¿globalizados o segmentados?)

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“EL ORIGEN DE LAS RELIGIONES…”

UNA VISIÓN DE LA POLÍTICA EN UNA FRASE…

Analizada desde el punto de vista evolutivo la política no es sino otra expresión de la lucha por la supervivencia entre raras especies: mutaciones, metamorfosis, extinciones, hibridización, predación, adaptación, simulación…

COLOCAR LAS PRIORIDADES EN ORDEN

¿De qué sirven ciertos desarrollos del conocimiento científico y el desarrollo tecnológico si las consecuencias de su aplicación agotan las reservas naturales y condicionan cataclismos, o sirven a los factores de poder o a minorías privilegiadas? ¿Es acaso prioritario ir a Marte, o desarrollar todos los años nuevos modelos de automóviles o banalidades electrónicas o incrementar las fuentes no renovables de energía, o, por el contrario, priorizar el resolver los niveles de educación y bienestar básico de miles de millones de habitantes, o desarrollar nuevas formas de combatir enfermedades o de cultivar los campos, o de producir energía, o reducir la obsesión por consumir y acumular…? Debemos contestarnos estas y otras preguntas antes de continuar financiando una explosión descontrolada del conocimiento, o un progreso dirigido a las estrellas cuando en casa hay pobreza física y mental, inequidad y marginalidad.

SOBRE MUERTES POR DESNUTRICION

Adjunto una valiente nota de Tomás Torres y Alicia Torres

“LO QUE CALLAN NOTICIAS Y MARCHAS”

Corresponde -es nuestra corresponsabilidad-  aportar sobre la muerte de niños desnutridos, ya que sigue teniendo vigencia la respuesta de hace cuatro años al Gobernador de Salta, cuando el Dr Urtubey adjudicara ese mismo problema a una cuestión cultural. (Se adjunta).  La tesis a la que hacemos mención en esa nota, ha sido publicada por ENDEPA (Formosa) bajo  el nombre “¿Por qué callan si nacen gritando? Poder, accesibilidad y diferencias culturales en salud- Iruya 1978-2008. El título hace referencia al silencio de muchos que ni el  18F ni el 1M  concurrirán a ninguna marcha, no forman parte de ningún golpe solapado ni del partido judicial.  Tampoco ríen o cantan con el gobierno, aunque reciban algunos subsidios. Simplemente no tienen condiciones de igualdad esencial para expresarse y participar en las políticas que reparten oportunidades de vida y calidad de vida e nuestro país.

Las muertes por desnutrición son noticia, pero no lo más grave o doloroso de esa situación. Son sólo la punta del iceberg de una  violencia social  que interpela a las gobernantes : la desnutrición que no mata pero que como condición permanente  atraviesa la vida de  miles de  familias y niños  argentinos y les impide elegir y dirigir su vida. Los pobres hijos de pobres, aquellos en condiciones de pobreza que se reproduce de generación en generación  tal la situación de los pueblos originarios. Pobreza que teóricos y decisores llaman estructural por ser persistente y estar  bien localizada, y que como tal, da cuenta del fracaso de todos los gobiernos  en resolver la desigualdad extrema.

En Iruya durante 30 años – independientemente de los cambios en las tablas para de medir la desnutrición – en promedio uno de cada cinco niños  estaba  desnutrido cuando era controlado.  Eso da cuenta  por un lado, de poblaciones que a pesar de condiciones de máxima vulnerabilidad, se esfuerzan por alimentar y cuidar a sus hijos, contradiciendo apreciaciones de muchos profesionales y técnicos. También refiere la adversidad permanente  en que esas familias viven.

Sin embargo  la muerte relacionada con la desnutrición extrema, es sin duda  un fracaso del sistema de salud. Hemos  demostramos en el libro mencionado  que a pesar de la pobreza extrema,  cuando al esfuerzo de las familias se suma  un equipo de salud motivado y en el que ellas confían;  cuando agentes sanitarios, enfermeros y profesionales coordinados,  tenían bien individualizado con nombre y apellido a esos niños,  los controlaban, asistían y curaban si estaban enfermos,  esos niños rara vez morían.

Nuestra democracia tiene una grave cuenta pendiente porque carece de un sistema que garantice prevención y asistencia sanitaria accesible y equitativa, oportuna, integral y  gratuita en el momento de la prestación para todos y todas.  Tenemos footbal para todos, trenes para una mitad  y aviones para pocos,  todo ello financiados por todos.  Pero una atención sanitaria de calidad,  sigue siendo un privilegio de quienes  pueden pagarla. Si no pregunten a la presidenta donde se atiende ella.

Anisacate, Tomás Torres. DNI 8.598.334 Alicia de Torres. DNI 6.396.503.

DEMOCRACIA: CONVIVIR CON ADVERSARIOS, NO CON ENEMIGOS

La convivencia es un arte, una cultura, una necesidad. Todo ello encuadrado dentro de ciertas normas -dinámicas por naturaleza o por la fuerza-. Las normas -códigos- diferencian los actos que surgen de la discrepancia o de la criminalidad. Estos últimos son “enemigos” del ciudadano y de la sociedad, no “adversarios”. Quiénes configuran el carácter de enemigo? La corrupción dentro del Estado y privada, la muerte inducida que no sea en defensa propia, los actos de traición a la Patria, incumplimiento de los deberes del funcionario público, la impunidad del poder, la destrucción /manipulación de las instituciones republicanas, los narcotraficantes y quienes los apañan desde la función pública, los tratantes de personas, la mentira desde la función pública…

Por eso, pregunto: ¿Democracia implica convivir con el enemigo? NO. Pero para eso hace falta una Justicia independiente que caracterice y juzgue al “enemigo” de la sociedad. Precisamente estamos presenciando su menoscabo resultante en impunidad del corrupto, del traidor, del delincuente en la función pública. La marcha por Nisman también fue una marcha por la dignidad de una democracia amenazada. Como lo fue por Campagnoli y lo será por otros, de ser necesario.

La inseguridad ya no es más solamente de las personas. Lo es también de las instituciones republicanas.

“El género Homo y la libertad”

 

 

PUBLICADO en francés EN LA REVISTA “REFRÀCTIONS” (Francia, 2014).

A continuación, ORIGINALES EN CASTELLANO.

“Un diálogo sin pretensiones”

El género Homo y la libertad

« L’homme est la nature prenant conscience d’elle-même »

El Hombre es la naturaleza tomando conciencia de ella misma. Elisée Reclus

El pobre Phineas Cage de manera totalmente involuntaria y por causa de lo que suponemos fue la gran desgracia de su vida, se convirtió en un caso interesante para varias generaciones de científicos. Será ahora la ocasión, seguramente el pretexto, de un dialogo amistoso sobre posiciones contrapuestas.

Leí hace unos meses la nota de Jorge Colombo sobre dicho caso y me atrajo inmediatamente la claridad con la que emergían – a través las críticas que yo  oponía durante su lectura – dos maneras opuestas y fácilmente reconocibles de abordar el problema de la evolución  y del contenido mental de la comunicación humana. Pero al mismo tiempo sentí toda la dificultad de desplegar los argumentos de uno y otro campo, tan profunda es la incomprensión entre la neurobiología cognitiva y la ‟philosophie de l’esprit”, entre un  fisicalismo o naturalismo  y un mentalismo intencional no naturalizable. Se puede postular la covariancia entre las propiedades físicas internas del cerebro y las propiedades causales del medioambiente externo, puede la antropología social y cultural buscar todas las mediaciones posibles entre los determinismos físicos que condicionan la vida de los humanos y las ilimitadas significaciones sociales o motivaciones inter-personales que surgen de esos determinismos, pero por el momento la oposición de puntos de vista está lejos de disolverse.

Sin embargo es importante continuar a cotejar los argumentos  porque en ellos, además de su valor intrínseco, toman forma implícitamente, a la sombra de proposiciones aparentemente alejadas, las ideas de Libertad.

Eduardo Colombo

Veamos primeramente el texto de marras : ¿La “liberación” de Phineas Gage? (o cómo deshacerse de la “domesticación”)(http://www.elportaldelafonda.com.ar/?p=1795) de Jorge A. Colombo

En general las teorías acerca de la evolución del Homo sapiens concuerdan en que el  particular desarrollo de su cerebro se correlaciona con la complejidad creciente que ha tenido su construcción social, y con ambos, la manifiesta sofisticación comparativa de su mente. Posiblemente ello no hubiera ocurrido –o, más bien, habría ocurrido con otro tempo– si en esa compleja interacción no se hubieran dado condiciones para la expresión progresiva de su genio, de su comportamiento creativo y la progresiva complejidad de la estructura social y expresión simbólica de las comunidades humanas, además de cambios en su relación con el entorno natural y en la composición de la dieta. Las hipótesis complementarias a esa teoría del desarrollo social están asociadas a evidencias de la emergencia de circuitos neuronales en regiones corticales prefrontales y otras asociadas a estos últimos. Ellos están correlacionados con comportamientos vinculados a normas y reglas sociales de lo permitido, de lo prohibido, de las jerarquías y del desarrollo plástico de un comportamiento social adaptativo basado en las mismas.

Lo cierto es que la coevolución de la creatividad e iniciativa en el medio del proceso de socialización podría estar generando una condición no buscada, pero que surge “naturalmente” de la coexistencia de ambas: una mutua interacción que puede resultar en interferencia o colisiones en el desarrollo de ambas. La adaptación a reglas y normas y su asimilación en el proceso de construcción del “individuo social” encierra una idea de “domesticación” del genio de nuestra especie -que vemos fluir significativamente en forma ocasional en ciertos notables talentos en la historia de la civilización, y, en otros niveles, a diario-. Esa suma de inhibiciones, restricciones y condicionantes -y nuestra propia condición de individuos de naturaleza biológica construidos a partir del “menú” del genoma y los factores epigenéticos-, se asemeja a un listado de eventos que tienden a oscurecer la noción de libertad que manejamos colectivamente; libertad –grados de libertad en realidad- necesaria para un comportamiento creativo, original, expresión de la identidad.

El concepto del uso habitual de libertad se proyecta en realidad hacia un contexto de relaciones interpersonales que se asimila más a un concepto de autonomía –es decir, relativa independencia con respecto a terceros, concepto implícito de relaciones jerárquicas, autoritarias o no– que a real libertad. Esta noción que trasciende a la autonomía surge del hecho que uno decide condicionado por las normas –o los resabios de las mismas en un proceso de interacción con ellas- que le fueron impuestas por la educación y también condicionado por los límites establecidos dentro del “menú” del genoma y su expresión fenotípica, individual. Somos individuos de construcción biológica y por lo tanto supeditados en nuestros grados de libertad a tal naturaleza   –mecanismos sensoriales, capacidad de reacción, procesos cognitivos básicos, emotividad, etc.-. De esa interacción surgen lo que considero más realista a nuestra condición de “homínidos ultrasociales”, que denomino como los “grados de libertad”, contexto en el cual el individuo procesa sus motivaciones y la lectura que hace de la realidad sobre la que actúa.

En el campo de la neurocognición se ha propuesto que el desarrollo de circuitos nerviosos en regiones de la corteza prefrontal –anterior, ventromedial, dorsolateral- y sus conectividades, marcan a nivel neurobiológico la evolución de esa complejidad social. Inhibición, planificación y flexibilidad pueden ser atributos virtuosos en esa construcción: no debemos olvidar, empero, que ellas también se hallan presentes en las otras especies del reino animal, aunque con características y consecuencias distintas en el comportamiento individual.

Y aquí es cuando parece oportuna la inclusión del caso de don Phineas Gage.

Phineas Gage era un trabajador ferroviario experto en explosiones mineras. En el año 1848, mientras apisonaba pólvora en un agujero en una roca con una barra de acero, la pólvora entró en ignición y disparó la barra con tal fuerza que perforó el cráneo de Gage. Lo cierto es que luego del accidente Phineas se volvió insociable, irreverente, impaciente, obstinado (según el doctor que lo atendió, Dr. John Harlow). La barra de acero le había destruido una buena parte de la red nerviosa del lóbulo prefrontal izquierdo  –ventral y medial–. Según los relatos, su comportamiento se habría recuperado años más tarde; es que el cerebro guarda una sorprendente capacidad de recuperación.

El tema es que, por un tiempo, parecía como que Phineas había perdido su “socialización” que le exigía la comunidad Homo. ¿Acaso –en ese tiempo- se había vuelto más libre y potencialmente más creativo -si su educación le hubiera brindado los elementos necesarios-, al deshacerse accidentalmente de parte de los mecanismos neurocognitivos “de control social”? ¿O menos, al tornarse más dependiente de sus emociones primarias por verse afectado su control inhibitorio? Lo cierto es que su proceso de domesticación –“socialización”- había sufrido un daño significativo. La “presión social” había “volado” con parte de su cerebro prefrontal.

¿Cuál es la historia social personal de notorios talentos de las artes y la ciencia? ¿Expresaban rasgos de una socialización incompleta?. ¿Estaban “domesticados”? ¿O expresaban comportamientos “particulares”?

El caso de don Phineas Gage –ocurrido en épocas germinales de la neurociencia- es bizarro, pero su accidente contribuyó a revelar la dependencia de nuestro comportamiento social respecto de ciertos circuitos nerviosos cerebrales.

El rompecabezas acerca de las condiciones para la expresión optimizada de creatividad parece depender de dos términos de una ecuación: socialización (¿”domesticación”?) y grados de libertad individual. Un tema para el debate.

(l) Bigelow’s esti­mate of the iron’s path (1850).[10] (r) Ratiu et al. (2004) con­clud­ed Gage had been speak­ing at the cru­cial moment, and that his skull “hinged” open as the iron passed through.​[13]

Despite nineteenth-century references to Gage as “the American Crowbar Case”‍[15]:54[3] his

***

1).COMENTARIOS DE EDUARDO COLOMBO

Veamos ahora las opiniones. Yo comenzaré, si tu, Jorge Colombo, estás de acuerdo, por los problemas que surgen de la adopción de un punto de vista neurocognitivo, o más bien ‟naturalista-substancialista”, ya que, incluido en un contexto que es el de la línea evolutiva del orden de los primates y especialmente de la familia de los Hominidae (hominidés en francés), hace pensar que la fisiología del cerebro explica por si misma la complejidad social que no sería, en este caso, más que un resultado epigenético del género Homo. Así, lo que tu llamas ‟teoría del desarrollo social” es, en principio, una expresión de postulados de la sociobiología que niega a la interacción social toda creatividad real sobre el plano simbólico o de la significación. Ya que, según esta ideología, la relación comportamental de los humanos entre sí está determinada, en una perspectiva evolucionista, por la tendencia de los genotipos tomados individualmente a maximizar sus chances de reproducción.[1]

La correlación postulada entre circuitos prefrontales (y asociados) y comportamiento es más que azarosa – si vamos más allá de la activación et inhibición – porque ella excluye expresamente razones y motivos (la conciencia, la intelección, la significación, la intencionalidad) que son un nivel de lo humano. Volveremos sobre ello, pero, primeramente veamos separadamente y muy someramente los tres planos involucrados en nuestra problemática: 1) La evolución de diversas especies de Hominines[2] (género Homo a 46 cromosomas). 2) El aprendizaje, la socialización. 3) La intencionalidad, la significación.

El ‟hombre social” como calificas a nuestros contemporáneos, es un ejemplar de la especie Homo sapiens integrado a una cultura que,  a su vez, es una creación de esa misma especie. Si en la evolución del género humano tratamos de correlacionar el desarrollo de su sistema cerebral con las adquisiciones socio-históricas, técnicas e intelectuales – como bien decía un antropólogo el hombre es faber porque es sapiens –  nos encontramos con una marcada discontinuidad temporal. El desarrollo neurobiológico y a la creatividad socio-cultural no comparten el mismo ‟tiempo” como tú lo señalas en otra parte.[3]

Los primeros hombres comenzaron a existir durante los importantes  cambios climáticos que conoció el continente africano entre 3,5 y 2,5 millones de años. Homo habilis y los paranthropos son más encefalizados que sus ancestros los australopitecos que tenían una capacidad craneana, por ejemplo, para Australopithecus afarensis (que existió entre 4,1 a 2,5 millones de años) estimada en 380 a 450 cm3 y A. africanus (3,5 a 2,5 millones de años) una capacidad de 450 a 530 cm3. El volumen encefálico aumenta continuamente, Paranthropus boisei (2,4 a 1,2 millones de años) tiene una capacidad de 500 a 600 cm3 y Homo habilis en el mismo periodo (2,5 a 1,6 millones de años) oscila entre 550 y 680 cm3. La progresión se mantiene, Homo ergaster (1,9 a 1 millones de años) 800 a 950 cm3, Homo erectus (1 a 0,3 millones de años) 900 a 1 100 cm3, Homo neanderthalensis (120 a 32 mil años) 1 500 a 1 750 cm3, pero a partir de ese momento la capacidad craneana se estabiliza o tiene tendencia a disminuir: Homo sapiens arcaico (120 a12 mil años) posee una media de 1 650 cm3 y Homo sapiens actual (12 000 a hoy) una media de 1 350 cm3 teniendo en cuenta que las variaciones individuales son grandes.

Debo excusarme por insistir con la aridez de las cifras que dan cuenta de las épocas en que evolucionaron diversas especies de Homo y su probable volumen cerebral, pero me pareció necesario exponerlas para remarcar la diferencia que la evolución biológica mantiene con la secuencia de las invenciones culturales. La evolución natural no se dirige hacia ningún objetivo, no tiene finalidad. Una tal selección actuando sobre la variabilidad, va a facilitar la expresión de una característica o rasgo físico o posibilidad funcional, que presente las máximas ventajas de adaptación a las condiciones locales del medio ambiente. La selección opera a posteriori, ella modela lenta y gradualmente las adquisiciones o interviene a partir de saltos mutativos. El tiempo necesario para cambiar las poblaciones eliminando ciertos genes y promoviendo otros se cuenta en milenios o en millones de años.

Los más antiguos indicios de una cultura lítica (‟choppers” y fragmentos de galet [sílex en español?]) se encontraron en Kenya y en Etiopia y datan de un periodo que va de 2,7 a 1,3 millones de años. Esta cultura llamada Oldowayenne, probablemente inter-especies que abarca Paranthropus boisei, Homo habilis, Homo ergaster y llega hasta Homo erectus, perdura un millón cuatrocientos mil años con ligeras modificaciones en el tallado del útil. La cultura Acheuléenne es contemporánea del final de la Oldoxayenne y se extiende en Africa y en Europa entre 1,7 y 0,3 millones de años incluyendo las especies de Homo ergaster y Homo erectus entre otras. Esta cultura perdura en Europa alrededor de 900 000 años y se caracteriza por la producción del bifaz útil que será sustituido en el Musteriano (paleolítico medio) por la generalización del tallado de Levallois sobre estallidos. El Mousterien va de 300 mil a 30 mil años antes de hoy día, allí aparecen las primeras sepulturas; en Europa están presentes Neandertal y Cro-Magnon que heredaron del Acheuléen la domesticación del fuego iniciada por Homo erectus.

Se podría pensar que esas culturas se desarrollaron utilizando los mecanismos de la selección natural. Durante más de dos millones de años nuestros antepasados golpearon la piedra con perseverancia, obstinación y testarudez pasando, o progresando, del sílex tallado a la fabricación de útiles sobre estallados de sílex obtenidos con la técnica de Levallois[4] o similares. Pero a partir de ese momento, unos cuarenta mil años antes de nuestra época, se produce como un brusco despegue del umbral biológico. Los hombres habían adquirido un cierto desarrollo encefálico, tenían en su cerebro – probablemente  desde Homo habilis al menos y como los chimpancés – las áreas de Broca y de Wernicke aunque no se habían utilizado hasta un periodo relativamente reciente para producir un lenguaje articulado, y poseían también el aparato de fonación necesario, junto con la mano y los útiles. Todo ese aparataje biológico les permitió inventar a través del acto social del intercambio, una red de comunicación simbólica, un sistema de signos, capaz de acumular las experiencias individuales y trasmitirlas más allá de la memoria individual y sin pasar por la memoria de la especie. Con ese nuevo artefacto extra-biológico los acontecimientos del presente (en tiempo real) pudieron ser vistos en la perspectiva del pasado y articulados a la expectativa del futuro. La cognición se volvió significante e intencional. Los humanos establecieron convenciones entre ellos, crearon normas e instituciones. Significación e institución son irreductibles a lo biológico, no son ‟naturalizables”.

Así, un largo periodo de 2 a 3 millones de años fueron necesarios para fabricar un instrumento de piedra trabajada, y le fueron suficientes a Homo sapiens unos 30 o 35 000 años solamente para recorrer el camino que lo llevó de esos útiles de piedra tallada con una cierta técnica, a la ‟máquina de Turing”, al clonaje de los mamíferos y a los viajes extra-terrestres.

Nuestra hipótesis, en resumen,  es la siguiente : la emergencia de estructuras cerebrales con capacidades a la vez lingüísticas e intencionales constituyó un viraje decisivo en la evolución filogenética de los sistemas biológicos, y este viraje fue  producto de una creación social.

Situados en esta perspectiva debemos considerar que un cerebro de Homo sapiens contiene al nacimiento, como realización del desarrollo embriológico, todas las características de la especie, pero si permaneciera aislado, solitario, se quedará idiota. Él tiene necesidad de otro u otros cerebros para adquirir verdaderos pensamientos, es decir que debe ‟socializarse” en el interior de una comunidad lingüística. En el “menú” del genoma no figuran ni la interdicción del incesto ni el código de la ruta, si figuraran no existiría ni el tabú ni las penalidades legales.

El patriarcado, el monoteísmo, la poligamia, las castas, los rangos sociales y las clases, el género del sexo, la personalidad del déspota o del siervo de la gleba, no son determinados por el genotipo en la enorme variación de etnias y culturas.

Las capacidades del fenotipo se desarrollan sobre las determinaciones embrionarias, en un proceso de aprendizaje gracias a la plasticidad cerebral que posibilita la organización de los circuitos tálamo-corticales, teniendo en cuenta la selección de grupos neuronales (darwinismo neuronal) que permite la formación de redes y reforzamientos sinápticos propios de la historia individual del sujeto.

Yo pienso, mi estimado Jorge, que la revalorización actual del “rol de componentes biológicos – heredados genéticamente – en la predisposición a adoptar determinadas actitudes políticas”[5], es un efecto de óptica producto de avances fundamentales en neurociencias y en genética. Pero esos avances engañan cuando se pretende relacionar – con una relativa ambigüedad en el origen causal -  los “estados estrechos” cerebrales con comportamientos y opiniones.

Cuando se postulan correlaciones entre órdenes diversos que implican un cambio de paradigma teórico hace falta, pienso yo, una teoría unificada sobre la cual no existe ningún consenso. Por el momento, las relaciones pretendidamente detectadas entre áreas del cerebro – unas “diferencias de volumen de la substancia gris en la corteza anterior del cíngulo y en la amígdala”[6] –  y posiciones tales como “liberal” o “conservadora” en el ámbito público, son sugeridas solamente por la pregnancia de la “ideología científica” en el espíritu del experimentador.

La emergencia, dices tú, de “circuitos neuronales en regiones corticales prefrontales y otras asociadas a estos últimos (…) están correlacionados con comportamientos vinculados a normas y reglas sociales de lo permitido, de lo prohibido, de las jerarquías”. Posible, pero no es la fisiología del cerebro que determina, o es causa, de normas, reglas, comportamientos e ideologías. En el  cerebro no hay representaciones, no hay imágenes, no hay “objeto”. Si hubiera tales entidades mentales cognitivas se presentaría “el problema de Hume” (Dannett) : haría falta un homúnculo al interior del cráneo para ver las imágenes, para leer las frases mentales, para contemplar las ideas representativas.[7]

En el dominio mental lo que importa es la relación semántica que implica la intencionalidad o la capacidad de significar, y la significación emerge solamente durante la expresión del acto psíquico – palabra o gesto – cuando es comprendido como un signo que comunica algo a alguien. Lo fundamental en la concepción del signo es considerarlo en su estructura triádica (que exige dos actores y un mensaje). Por lo tanto el acto de significación o acto inteligible que lo constituye es un acto social que incluye necesariamente al otro como “partenaire” de la acción.

El signo es significante o simbólico al interior de un sistema de signos, un lenguaje. El sentido de una frase, tratada en un circuito neuronal (“estado estrecho” del cerebro) depende de un contexto de significaciones que no están presentes en la frase misma. La comunicación humana es holística.

Vengamos ahora al problema propuesto a través del drama de nuestro experto en explosivos Phineas Gage. A pesar de la pérdida importante de materia cerebral, y de manera sorprendente, Phineas recuperó sus facultades sin secuelas físicas, ni sensoriales ni motoras, y mantuvo aparentemente sus capacidades intelectuales. Pero se produjo un cambio notable de su personalidad : de carácter mesurado, aplicado en el trabajo, bien apreciado por sus patrones y respetuoso de las normas, se volvió intemperante, grosero, con un lenguaje insoportablemente obsceno, abandonando intempestivamente o siendo echado de los trabajos que conseguía.  Como escribió su médico Harlow : “el equilibrio, por decirlo así, entre sus facultades intelectuales y sus pulsiones animales” fue destruido por el accidente.[8] Gage había perdido todo respeto por las convenciones sociales.

Sobre las bases de la teorización neurocognitiva inserta en la evolución de los Hominidae, tú nos presentas, utilizando el ejemplo de Gage, un problema  que es, al menos en sus consecuencias, esencialmente socio-político : ¿Qué relación existe entre la ‟naturaleza humana” y la Libertad?

¿El accidente, al liberar a Phineas “de parte de los mecanismos neurocognitivos de control social”, lo rindió más espontáneo y libre de sus actos? ¿O, por el contrario, lo hizo más dependiente de sus emociones primarias?

Esta cuestión adquiere un carácter relevante si la pensamos sobre el trasfondo teórico o ideológico sobre el que está formulada. Estando el comportamiento social biológicamente determinado, – e integrando en esta determinación la coevolución de los circuitos neuronales y las instituciones, normas y opiniones -, se estarían generando interferencias negativas en el proceso de socialización de los individuos. Habría, por un lado, una optimación adaptativa dependiente del “genio de la especie” empujando hacia mayores grados de libertad, – libertad “necesaria para un comportamiento creativo, original” - y por otro lado, una presión constante de la sociedad hacia la uniformidad de los comportamientos individuales. Esta presión hecha de una “suma de inhibiciones, restricciones y condicionantes”, en razón de “nuestra propia condición de individuos de naturaleza biológica construidos a partir del “menú” del genoma”, convierte toda socialización de los individuos en un proceso de domesticación. Se podría decir, en esta perspectiva, que la creatividad de la especie humana está siendo ahogada por su propio éxito adaptativo. Así, el individuo tendría que dinamitar su propio aparato cognitivo para poder escapar a la domesticidad a la que estaría condenado.

Yo no pienso, de ninguna manera, que esa visión reduccionista propia del naturalismo biológico de cuenta de la realidad del mundo. En función de los argumentos expuestos anteriormente diré que la sociedad humana, a diferencia de otras especies sociales no es un epifenómeno de la biología, ella es un producto de la interacción simbólica entre sus miembros.

La sociedad se auto-instituye sobre una base relativista : la elección de una norma (regla, nomos, ley) entre varias posibles. Evidentemente, una vez instituida una norma, ella condiciona una serie de consecuencias, pero existe siempre la posibilidad de trastocar o revolucionar el orden establecido. Los hombres obedecen[9] a una orden. Obedecer presupone la capacidad de decir No, de desobedecer. En la desobediencia está el secreto de la libertad.

Como ya lo sabemos, la naturaleza es ciega, no va a ninguna parte, no tiene finalidad. La libertad, como la igualdad o la justicia, son valores, ellos exigen un “juicio de valor”: la libertad es mejor que la esclavitud, la igualdad vale más que la jerarquía. Un hombre solo no es ni libre ni esclavo. Los valores son un producto de la vida social.

Los circuitos neuronales de la estructura cerebral y la dinámica energética, química y eléctrica que le son propias, aseguran la relación sensorial y semántica con el mundo, sin embargo su función y su variabilidad, o su grado de complejidad, no hacen que un ser viviente sea o más libre o más oprimido. Si recurrimos a la metáfora del agua –  tantas veces solicitada en la antigua historia de esta querella – podríamos decir que el agua desciende libremente siguiendo el curso del rio cuando no hay obstáculos en su camino, pero no decimos que el agua no es libre porque está prisionera de las dos riberas y de su lecho que son condiciones intrínsecas del ser rio.

Con la destrucción de parte de su lóbulo frontal Gage no pierde “las convenciones sociales” inscriptas en su sistema nervioso central como “mecanismos neurovegetativos de control social”, él pierde la capacidad de servirse de un “instrumento”, característico de Homo sapiens, necesario para relacionarse con el mundo.

La sociedad instituida construye el “hombre social”, lo modela, lo fabrica. Cada sociedad particular necesita un  “carácter social” tipo, coherente con sus valores y metas.

Un tal “carácter” de la mayoría de sus miembros debe ahorrar a la clase dominante, o a la élite, en las formas jerárquicas del poder político que conocemos, el recurso activo a la violencia física – el cañón, la ultima ratio del Estado -. La coherencia de una sociedad no se obtiene por la fuerza, lo que no impide que los que dominan y mandan deben estar sobre el ¡Quién vive! Hace falta golpear, aporrar, encarcelar, encerrar en campos o en los estadios, y adular y comprar ; hace falta crear Héroes y Padres de la patria, publicar periódicos, levantar patíbulos, repartir pan y circo (football).[10]

Toda sociedad está atravesada por conflictos de producción y distribución, de intereses, de poder. Los humanos se socializan en instituciones y normas que están en conflictos con otras normas y valores. Además son ellos mismos que han establecidos esas convenciones y esas reglas, generalmente en la contradicción y el combate. Los hombres están socializados pero no domesticados, mon cher ami.

Si la cuestión es ¿qué relación existe entre la naturaleza biológica del hombre y la Libertad? La respuesta es : ninguna.


[1] Ver Marshal Sahlins, Critique de la sociobiologie. Gallimard, Paris, 1980, p. 13 et passim.

[2] Le terme Hominine, avec un e final, est le nom français pour la sous-tribu des Hominina (et est orthographié « hominina » ou « homininan » en anglais).

[3] Colombo Jorge A. : Bajo libertad condicionada. Ediciones Imago Mundi, Buenos Aires, 2013, p.  33

[4] A partir du moustérien ou paléolithique moyen, période comprise en sa parti la mieux définie entre 200 000 et 35 000 ans, va se développer la technique dite de “Levallois” qui consiste à séparer d’un bloc de silex un grand éclat, en choisissant un plan de frappe et à l’aide d’un percuteur, éclat qui est ensuite travaillé pour obtenir l’outil désiré. Cette technique présuppose des contenus cognitifs complexes dépendant de l’utilisation d’un système symbolique qui permet la préfiguration de l’outil et de sa finalité.

[5] Colombo, Jorge A., Bajo libertad condicionada. Op. cit.,, p. 43

[6] Ibid., p. 44

[7] Ver Vincent Descombes, La denrée mentale. Ed. de Minuit, Paris, 1995. Chapitre 8 L’esprit  mécanique,  section 8.3 – L’objection du recours aux homoncules, p. 234 et 8.4 – Le décervelage des homoncules, p. 237 / Aussi Daniel Dannett par ex., La conscience expliquée. Ed. Odile Jacobb, Paris, 1993, p. 76

[8] Ph. Gage murió a los 38 años victima de una crisis convulsiva.

[9] Otras especies responden automáticamente a una inducción en razón de pautas de comportamiento heredadas (lo que antes se llamaba instinto). Los humanos pueden elegir entre la sumisión y la rebelión. Ver Eduardo Colombo ; “Anarquismo, obligación social y deber de obediencia” (Poder y dominación, p. 93), in El espacio político de la anarquía. Ed. Nordan, Montevideo, 2000

[10] Parafraseamos aquí un testo de Moore Barrington, Les Origines sociales de la dictature et de la démocratie, La Découverte/Maspero, Paris, 1983, pp. 385-386.

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2). COMENTARIOS DE JORGE A. COLOMBO

Querido Eduardo, debo manifestar el interés que me despertaron tus comentarios acerca de mi breve nota en el blog (http://www.elportaldelafonda.com.ar/?p=1795),  por el caso Phineas Gage. Obviamente el mismo fue utilizado como metáfora para plantear la problemática de elusivas convergencias/ divergencias ideológicas acerca de la relación mente/cerebro o del concepto de libertad. Permitime al inicio de este proyecto de réplica a tus comentarios, proyectar un puente para intentar una base para la convergencia: construimos con el lenguaje una estructura con sus reglas internas; en ella se expresan y perfeccionan nuestros niveles de conciencia, nuestros pensamientos y construcciones simbólicas. Pero dicha “estructura” tiene un soporte necesario y variable: el individuo biológico con historia social. En tus palabras, “la emergencia de estructuras cerebrales con capacidades a la vez lingüísticas e intencionales constituyó un viraje decisivo en la evolución filogenética de los sistemas biológicos, y este viraje fue  producto de una creación social.” (Ver también en Dunbar 2)

Tal vez –en una consideración general- sea más claro visualizar en dónde estriban algunas de las diferencias que nos ocupan, haciendo pie en la metáfora de la supuesta libertad del fluir del agua en el río, que mencionas en tu entusiasta recorrido dialéctico:  “Si recurrimos a la metáfora del agua -tantas veces solicitada en la antigua historia de esta querella- podríamos decir que el agua desciende libremente siguiendo el curso del rio cuando no hay obstáculos en su camino, pero no decimos que el agua no es libre porque está prisionera de las dos riberas y de su lecho que son condiciones intrínsecas del ser rio.” Pues no, el agua no es “libre” de correr  por el lecho del río, y menos aún por el terreno dentro del cual se encuentra el río. Esas condiciones intrínsecas que mencionas, son, precisamente, eso: condiciones. En todo caso dispone de grados de libertad. La posibilidad de desplazarse está dada por su naturaleza fluida y condicionada por una serie de factores, tales como la pendiente del lecho, capacidad de absorción del mismo, alimentación del caudal de agua, índice de evaporación, limo en suspensión (viscosidad), etc. Tampoco puede acceder a otras dimensiones topológicas del terreno, a otros recorridos u otros destinos. Es una libertad acotada, o, mejor,  tiene “libre albedrío” dentro de los límites que le imponen su condición natural y los eventos físicos interpuestos en su recorrido. Por lo tanto tiene, en todo caso, grados de libertad –y también, por lo tanto, libertad condicionada- para comportarse en forma oportunística o adaptativa dentro del cauce. Pues mal podría –en tanto agua- construir una representación de la realidad del río ignorando el terreno que lo rodea y su propia naturaleza. Pues si libertad en este caso fuera la de transcurrir por el terreno optando por recorridos no prefijados, su libertad es prácticamente nula, salvo cataclismos, la acción del tiempo o de un tercero -del humano-. En este caso se podría hablar de factores condicionantes naturales y ambientales en el cual se enmarcan los grados de libertad del agua que fluye por un río.

Pues bien, a nivel humano esa “construcción de la libertad” –grados de libertad en mi diccionario local- está condicionada por factores naturales, biológicos –genéticos, fisiológicos, epigenéticos- y de contextos histórico-culturales de los cuales depende para constuir la llamada socialización por interacción con terceros, como se mencionara al comienzo. Esa interacción –generadora de cambios hacia el individuo y hacia la sociedad- nunca ha estado en discusión por mi parte. Los “mood disorders” producto de los factores tóxicos sociales 1 o de desajustes en la adaptación social –disfuncionalidad-, son una clara indicación de lo social como agente de cambio en la dimensión biológica, y a la inversa. En esa interacción modificamos algunos límites gracias al conocimiento  -conocimiento que no deja de ser probabilístico y por lo tanto con niveles de incertidumbre-, la introspección y a la tecnología. Estos límites no son universales sino que dependerán de las características individuales biológicas, culturales y socioeconómicas. Límites que condicionan la aptitud para decodificar, registrar y utilizar los datos del medioambiente (físicos o culturales) y la propia reacción a ellos. Ello me lleva al siguiente razonamiento.

Toda señal externa –normas, estamentos, construcciones de las ideas e internalización de las mismas- para transformarse en acervo cultural y memoria propositiva de las personas tiene necesariamente que entrar al sistema de circuitos cerebrales como códigos –modificadores de moléculas o de estados de actividad de membranas celulares- para ser decodificada por el cerebro. Si no abre esa puerta, si no es decodificable en términos bioquímicos/bioeléctricos –llámense lenguaje, símbolos, estructuras linguísticas, gestos- no tendrá impacto registrable en la construcción de comportamientos o estados mentales. Por más que se escriban en letras doradas: hace falta que ingrese a la organización mental mediante un decodificador orgánico apto, del lector o receptor. Por más que me escriban en mandarín el poema más sensible, permaneceré impasible hasta tanto no logre decodificar el significado de sus ideogramas.

A su vez, una vez incorporado al abecedario neurobiológico será capaz de modificar el comportamiento, manifiesto o introspectivo –en medida variable para cada persona-, dada la plasticidad del SN. Es decir que la existencia de un mundo exterior de normas, reglas, relaciones, significantes, solamente es internalizable si cumple con esa premisa: configurarse en forma tal de ser capaz de  modificar la condición estacionaria o dinámica de circuitos nerviosos.

Tal vez podamos coincidir en que las personas se construyen sobre una matriz biológica interactiva con el medioambiente, con márgenes variables de iniciativa individual –a los cuales contribuyen factores vinculados al temperamento y la personalidad-. Se modifican mutuamente siempre que existan canales permeables y códigos decodificables. Los grados de libertad generadores de creatividad se dan dentro de esa ecuación multifactorial, dinámica. En este sentido, la teoría del desarrollo social que menciono hace de la complejidad social un factor central en el impacto sobre el crecimiento y la neuroplasticidad cerebral (Dunbar, 2003 2). No niega el rol de modulación epigenética sobre la organización cerebral y mental, sino que la ubica en el centro. Claro está, tu comentario –tanto como los de Dunbar y otros investigadores- acerca de la evolución cerebral se basa en datos exclusivamente morfológicos, por la sencilla razón que a nivel fósil no es posible detectar cambios a nivel molecular, o de densidades y propiedades sinápticas, o de neurotrasmisores, etc. Esto crea una dificultad no menor cuando se lo intenta correlacionar con la evolución de la complejidad social.

Pero es interesante que afirmes que (los caracteres en negrita son míos) “…Todo ese aparataje biológico les permitió inventar a través del acto social del intercambio, una red de comunicación simbólica, un sistema de signos, capaz de acumular las experiencias individuales y trasmitirlas más allá de la memoria individual y sin pasar por la memoria de la especie. Con ese nuevo artefacto extra-biológico… ” . Creo que el planteo margina la condición necesaria de que toda construcción y trasmisión de “artefactos” simbólicos necesariamente se transforma en la relación de un redactor (emisor) y un receptor, ambos identificables por el hecho de que tanto la expresión  como la recepción deben estar sujetas a una codificación biológica. Operativamente esos “constructos sociales” están indisolublemente condicionados a ser manipulados por “entidades biológicas con historia”. Los fonemas, las palabras, las oraciones significantes –sean de menor o mayor complejidad- deben ajustarse a mensajes decodificables por el cerebro. Tanto la expresión como la recepción e interpretación de esa “red comunicacional simbólica” no será por lo tanto ajena a la condición biológica de la persona. La memoria de la especie se expresa en el ser actuante, modificada interactivamente por la historia individual y la cultura comunitaria. Funcionalmente, por lo tanto, no existen artefactos extrabiológicos : todo se expresa o se recepciona e interpreta a partir de códigos sujetos a condiciones y variables  con sustrato biológico, de allí que una misma construcción cognitiva, simbólica, pueda ser interpretada de variadas formas según la construcción –biológica y social- del receptor y su condición actual. Por otro lado, Eduardo, últimamente se ha incorporado el concepto de eventos epigenéticos heredables, de manera que no es posible soslayar la posibilidad del impacto biológico de las construcciones sociales, sea en forma actual o retardada por mecanismos de la herencia (y de esto existen variados ejemplos en el reino natural).

Claro está, existen “productos” que de hecho existen físicamente, en tanto “artefactos”,  en contextos aislados de lo biológico; sean ellos escritos en textos, mencionados en plegarias, o proyectados en planos de diseño, como por ejemplo lo es un libro, una nave, una obra de arte, una obra musical, la Constitución Nacional, la Biblia, etc. Pero su existencia funcional –en tanto pasen a ser representaciones mentales- será posible en la medida que haya un creador de dicho producto y un lector o decodificador del mismo, y ambos estarán sometidos a condicionantes biológicos y culturales. Según comentas “La cognición se volvió significante e intencional. Los humanos establecieron convenciones entre ellos, crearon normas e instituciones. Significación e institución son irreductibles a lo biológico, no son naturalizables”. Como mencionara antes, la invención de “artefactos extrabiológicos” se caracteriza por generar productos que tienen vigencia propia, autónoma, una vez creados. Pero tanto los procesos mentales de creación como de utilización son ejecutados por “individuos de construcción biológica +historia”, por lo tanto desde el punto de vista funcional tales “invenciones” permanecen entramadas con lo biológico, como la lectura e interpretación de un texto, de una ópera, etc. No serán naturalizables en sí en tanto “artefactos”, pero sí lo son en el proceso de formulación e interpretación, lo cual les da vigencia, existencia actual -no potencial-. Se naturalizan de hecho al transformarse en funcionales y dejar de ser artefactos en condiciones de “objeto sin sujeto”, en fin, en construcciones olvidadas en oscuros anaqueles de la memoria “externa”.

Respecto de lo que metafóricamente denomino como “placas tectónicas” 3 ellas aparecen como defasadas en cuanto a su velocidad de cambio si solamente tenemos en cuenta  aspectos paleontológicos estructurales y una noción atada a mutaciones en el ADN, como señalara antes. El defasaje potencial,entonces, tiene varias dimensions posibles ya que el registro de los volumenes encefálicos o corticales no incorpora otras modificaciones que se dan a nivel sináptico o molecular (receptores, transportadores, neuromoduladores, densidad sináptica, etc.). En el análisis paleontológico (fósil) no estamos considerando todos los niveles posibles de la evolución biológica. Cabe incluir también en estas consideraciones la noción de cambios epigenéticos heredables 4, que incorpora una nueva dimensión en cuanto al  impacto potencial del medioambiente –en sus varias dimensiones- en el genoma.

A no dudar, la interacción social es un potencial modificador epigenético, sobre todo en ciertas etapas tempranas de la vida. Y como cada sociedad establece sus propias “reglas de juego”, esa sociedad –democrática, autocrática, pluralista, egalitaria, etc.- intentará moldear ab initio la ecuación de oro, a partir del hogar, de la escuela, la presión de los medios y de la interacción social permitida. Cada sociedad requiere un mínimo –desigual entre ellas- de obediencia y un máximo –también desigual entre ellas- de tolerancia/ desobediencia a las normas que la sostienen –no necesariamente idénticas entre ellas-. En tus palabras (los caracteres en negritas son míos) “La sociedad instituida construye el “hombre social”, lo modela, lo fabrica. Cada sociedad particular necesita un  “carácter social” tipo, coherente con sus valores y metas.” A ello vos lo llamas socialización, en mi diccionario local figura como domesticación, en la medida que en forma abierta o solapada, intenta imponer esa construcción. En ese proceso existen etapas iniciales del desarrollo cerebral/mental con posibilidades de expresar niveles de plasticidad que se aproximarían al proceso de “imprinting” –es decir, fuera de toda posibilidad de interacción crítica-. Más tarde, la “educación” generará condiciones para la expresión de caracteres diversos que interactuarán en forma pasiva o activa con la estructura social, con el “carácter social” que tu mencionas. Esa interacción podrá revelar  diversos grados de falta de adaptación a esa sociedad, generando sea una adaptación pasiva o cambios progresivos, revoluciones, persecución, procesos disfuncionales o patologías. En mi opinión, tanto la posibilidad de aceptación o del rechazo a una norma –posibilidad condicionada por factores biológicos y socio-culturales actuando sobre los procesos reflexivos individuales- solamente modula o replantea sus grados de libertad: su comportamiento estará influenciado por tales condicionantes.

Afirmas, también, que “Los hombres obedecen a una orden. Obedecer presupone la capacidad de decir No, de desobedecer. En la desobediencia está el secreto de la libertad.” Estimado Eduardo, la desobediencia  no es una característica inalienable y universal del ser humano, sino otro comportamiento potencial supeditado a una serie de factores biológicos y sociales, y a una dialéctica que se dará dentro de la estructura del lenguaje; por lo tanto no es de existencia universal e íntrínseca al ser humano, sino condicional a dichos factores, a la variabilidad de su impacto individual y grupal.  Al respecto, todos sabemos acerca del impacto significativo que tienen sobre el ulterior desarrollo individual las condiciones de crianza y la contención afectiva durante los años iniciales de vida,  así como de la interacción entre la historia personal, su condición fisiológica (nutrición, sueño, hormonas, etc.) y las señales actuales del medioambiente 5 para modular probabilísticamente comportamientos de rechazo o aceptación, características motivacionales, de procesos inhibitorios, alerta, velocidad de respuesta, características introspectivas, etc. Así como también su modulabilidad ante determinadas moléculas neurofarmacológicas (hormonas, neuropéptidos, neurotrasmisores, neuromoduladores) o señales del medio físico y social.

Por último me referiré brevemente a tu otro comentario relacionado con mi nota sobre el caso Phineas Gage: “En el  cerebro no hay representaciones, no hay imágenes, no hay “objeto”. Si hubiera tales entidades mentales cognitivas se presentaría “el problema de Hume” (Dannett) : haría falta un homúnculo al interior del cráneo para ver las imágenes, para leer las frases mentales, para contemplar las ideas representativas.” Al respecto debo comentar que cuando decimos que “vemos” algo nos estamos refiriendo a una representación mental del objeto exterior. Aunque estemos frente al objeto, la representación del mismo depende de nuestras características sensoriales, de nuestra atención, etc., es decir es virtual (mental). Desaparecido el objeto queda el rastro mnemónico del mismo. La organización cerebral permite la reconstrucción diferida de representaciones de “objetos” -con los cuales construimos nuestros pensamientos y decidimos acciones, estrategias- y su lectura por otros niveles de análisis, por otras redes nerviosas distribuidas, que permiten ejercer un análisis reflexivo sobre nuestros registros de memoria. No es necesario que el objeto permanezca presente físicamente; lo reconstruimos en representaciones con sus rasgos más notables o significativos según la percepción personal y lo incorporamos a circuitos que permiten el análisis reflexivo. No hace falta el homúnculo de marras, que mencionas.

Tal vez, para finalizar y poner este diálogo en contexto, valga reproducir los siguientes comentarios:

“…Without addressing consciousness per se, neuroscientists aim to identify the “neural correlate of consciousness” (NCC), brain systems active concomitantly with conscious experience” (Ebner y  Hameroff, 2011)6 , y

“…cognitive functions are all produced by complex patterns of neural activity, but how mental events emerge from material mechanisms remains an enduring mystery” (Fetz, 2012)7

… agregaría : … y un continuo desafío a la investigación científica.

Abrazo.

Jorge A. Colombo – Buenos Aires,  julio 2014

1 Ver en http://www.lanacion.com.ar/1055974-toxicidad-social-cuando-el-entorno-enferma;  http://www.elportaldelafonda.com.ar/?p=2277.

2 Dunbar R.I.M. Annu. Rev. Anthropol. 2003. 32:163–81

3 Me refiero a las complejas placas tectónicas biológica y cultural, que en -distintas dimensiones de cada una- se desarrollan con distintos tempos. Ver en “Bajo libertad condicionada”, Ed. Imago Mundi, Buenos Aires,  2013. http://www.elportaldelafonda.com.ar/?p=2170 y en “¿Somos la especie equivocada?”, Ed. EUDEBA, Buenos Aires 2010.http://www.elportaldelafonda.com.ar/?p=154.Ver también:http://www.elportaldelafonda.com.ar/?p=22

4 “Two important ways in which epigenetic inheritance can be different from traditional genetic inheritance, with important consequences for evolution, are that rates of epimutation can be much faster than rates of mutation and the epimutations are more easily reversible.” O.J. Rando, K.J. Verstrepen. “Timescales of genetic and epigenetic inheritance”,  Cell 128 : 655-668, 2007.

5 Cito: “Individual differences in adult human brain structure have been found to reveal a great deal of information about variability in behaviors,cognitive abilities and mental and physical health. Findings thus far appear to support the notion that an individual’s brain architecture is determined largely by genetic and environmental influence. In evaluating the extant literature, this review will conclude that both genetic and environmental factors play critical roles in contributing to individual variability in brain structure. Modern cognitive neuroscience has demonstrated that individual  differences in adul thuman brain structure is a rich source of information about variability in a huge range of behaviors (Kanaiand Rees,2011). For instance, findings have shown that anatomical differences underlie variability in empathy(Banissy etal.,2012; Lai etal.,2012), political orientation(Kanaietal.,2011), time perception (Hayashietal.,2014), sensitivity to pain(Emerson etal., 2014), working memory, and attention(Machizawaetal.,2010; Sotoetal.,2014), moral values(Lewisetal.,2012) and numerical processing(Cappelletti etal.,2014; Krauseetal.,2014). Such studies were made possible through the development of non-invasive structural magnetic resonance imaging (sMRI) techniques,which allow in vivo examination of differences in brain morphology between people.”   What contributes to individual differences in brain structure? J.Guly y R.Kanai1. Frontiers in Human Neuroscience 28 April 2014.

6 Ebner M. y Hameroff S., 2011. Computational Intelligence and Neuroscience, Volume 2011, Article ID 247879,    doi:10.1155/2011/247879.

7 Fetz E.E., 2012. Frontiers in Human Neuroscience,

doi: 10.3389/fnhum.2012.00009

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Publicado en francés en: Réfractions, recherches et expressions anarchistes. N° 33. Automne 2014. De la nature humaine.
Paris, France

 

 

INDIGNADOS / OUTRAGED

 

 

 

(del prólogo a “LOS HOMO SABIOS“, J.A.Colombo, en prensa)
INDIGNADOS.
Como especie hemos logrado quebrar el espejo donde nos contemplábamos, preguntándonos qué podría haber del otro lado. Pues bien, luego de destrozarlo hemos logrado comenzar a ver del otro lado: átomos, galaxias, cuásars, y mucho más; también protones, neutrones, quarks, y bastante más. También hemos creado belleza y hemos aprendido a apreciarla. Todo ello está al alcance de quien tenga el privilegio de acceder por medio de la lectura, el aprendizaje o la generación de conocimiento. ¿Pero qué ha ocurrido al mismo tiempo?
Al hacer añicos el espejo hemos dejado de vernos a nosotros mismos. Nos hemos alejado de nosotros. Al hacerlo hemos sumido en la dimensión más cruel –la marginalidad, la exclusión social- a cientos de miles de seres humanos. Los hemos condenado al hambre, la miseria, bloqueado su acceso al aprendizaje, al goce de las conquistas del hombre, pero más que eso : privarlos de una calidad de vida humana de acuerdo a cánones promedio en nuestro siglo. Y también hemos puesto en riesgo creciente la viabilidad de las especies en el planeta, incluyendo la nuestra.
Nos duele e indigna “el ajuste” –donde quiera que su aplicación potencie la asimetría social- y nos movilizamos por ello porque amenaza el sustento de nuestra vida personal, mientras las dirigencias usufructúan del poder y la impunidad. Pero antes del “ajuste” ya estaban instalados el hambre, la indigencia, la mortalidad materno-infantil evitable, la anemia, y -por otro lado- también la corrupción, la impunidad, la vanidad, los exagerados gastos militares por cuotas de poder y de dominio, el consumismo, la contaminación, la inequidad, la amenaza al ecosistema, el extravagante enriquecimiento de unos pocos, los “lujos” de nuestros servidores públicos. En fin, las asimetrías en todos los parámetros que hacen a la calidad de vida de las comunidades y su relación con el medio ambiente ya estaban, también, instaladas. Son estas asimetrías las que conspiran contra la globalización –entendida como integración funcional de la humanidad y no solamente de los “mercados” o segmentos comparativamente privilegiados- y que, más bien, a nuestro entender, propician su segmentación. En este contexto, el concepto de “globalización” es puramente instrumental y engañoso.
Debemos “indignarnos” pero por muchas más razones que la de los “ajustes” a nivel de las naciones: por haber permitido olvidarnos de nosotros mismos, de que la comunidad humana reclama una interdependencia real de sus miembros y del medioambiente, no virtual o ficticia, o, en todo caso, limitada a facciones de intereses financieros, corporativos, o socialmente patológicos afanes acumulativos.
J.A.C. 2014

As a species we have managed to break the mirror in which we used to watch ourselves, wondering what could be on the other side. We have managed to begin to see the other side: atoms, galaxies, quasars, and much more; also protons, neutrons, quarks, and much more yet. We have also created beauty and learned to appreciate it. All this is available to whoever has the opportunity of access through reading, learning and knowledge generation. But ¿what has happened at the same time? When wesmashed the mirror we stopped seeing ourselves. We have moved away from us.

In doing so we managed to plunge into the most cruel dimension hundreds of thousands ofhuman beings. We have condemned other humans to hunger, poverty, social exclusion, blocked their access to learning, to enjoy the achievements of mankind, and even more than that: we forced them out from a quality of human life based on average standards of our century.

We should rightfully feel sorrow and outraged for ”adjustments on the public economy” and, hence, we mobilized ourselves because it threatens our personal lives, while leaders enjoy and take advantage of power and impunity. Yet, before the later “adjustments” took place, there were already installed hunger, homelessness, avoidable maternal and infant mortality and anemia, and, on the other hand, also corruption, impunity, vanity, the exaggerated military spending for shares of power and dominance, consumerism, contamination, the threat to the ecosystem, the extravagant wealth of a few, the “luxuries” of our public servants.

We must feel “outraged”, but for many more reasons than the “adjustments in the economy” and the threat to our personal pockets:  for having allowed ourselves to forget about ourselves and to allow the situation to reach present stage, for forgetting that solidarity and environmental care is the only way out of this mess; for having forgotten that we are supposed to share this world; for not interfering with its worldwide abuse, and for not reaching deep in the causes of inequality. Having privileges means that someone else is in bad shape, or burdened by myseries, in order to allow someone else´s excesive advantages.

So, let us become “indignados” or “outraged” for the right reasons.


Appendix:

According to http://es.finance.yahoo.com/noticias/diez-multimillonarios-que-se-han-hecho-más-ricos-a-pesar-de-la-crisis.html Forbes has just came out with the figures of the top ten billonaires of year 2011, and yahoo finance published their increased earnings -remember the crisis?…

Some examples:

Larry Ellison (+ 8.000 millon dollars)(multinational Oracle)

Bill Gates (+ 7.000 millon dollars)(Microsoft)

Warren Buffett (+ 7.000 millon dollars)(holding Berkshire Hathaway)

Charles Koch (+ 6.000 millon dollars)(Koch Industries)

David Koch (+ 6.000 millon dollars)(    ”      )

Jim Walton (+ 5.600 millon dollars) (Walmart)


They are not alone. How can the world change for better with such financial power in only a few hands? They can build their own armed forces, fly to another planet in Andromeda´s galaxy, raise or drop presidential candidates, dictate geopolitical policies…


 

QUILMES. MI MEMORIA OCULTA

Ed. BUENOS AIRES BOOKS